La vie en Rose

No sé si os habeis dado cuenta que desde hace muchos años el mes de octubre se tiñe de rosa.

Es el mes en el que muchas empresas recuerdan, o eso dicen, que una mínima parte de sus ganancias van destinadas a la investigación contra el cáncer mama; o que de repente los contenedores de vidrio cambian de color, o se hacen carreras color rosa….

Octubre es todo muy rosa.

Lo que todavía no he visto es ningún “anuncio” de cómo se sienten las protagonistas de este color tan pastel.

Pues os lo digo yo: no nos gusta el rosa.

A mí la verdad es que nunca me ha gustado, y mira que mi madre insistía.

Desde que nuestra vida se tiñe de este color, en muy pocas ocasiones los profesionales nos preguntan qué tal estamos, como hemos recibido la noticia, o qué nos parece las diferentes opciones que hay para afrontar la enfermedad.

No formamos parte de ese comité de expertos (que ahora está tan de moda) que evalúan nuestro tratamiento y se supone que nuestro bienestar.

Porque de nuestro bienestar no se preocupan, ya nos preocuparemos nosotras, como pacientes, si consideramos que no estamos bien (si eso…)

¿Pero creen que somos totalmente conscientes para además evaluar si estamos psicologicamente bien?

Todo nuestro itinerario, sea de color que sea nuestro lazo, es agotador.

Necesitamos que en ese comité de expertos se nos incluya, que alguien nos represente, que alguien alce nuestra voz, que alguien transmita nuestras inquietudes y lo que realmente queremos en dicho comité, que alguien nos guíe y nos apoye durante el largo camino, que no es para nada un camino de color de rosa.

Y hoy, en un día tan “señalado”, me gustaría pedir más humanidad, dentro y fuera de las consultas, pero sobretodo dentro.

Recordad que hay personas delante con sentimientos a flor de piel, que tienen miedo de lo que les espera.

Que tienen miedo de perder todo lo que les rodea, y que tal vez no tengan tanto miedo de no estar, sino del miedo que les causa pensar en las personas que les rodea y de su sufrimiento.

Recordad que todavía la palabra “cáncer” está asociada directamente a “muerte”,  que hay muchas incógnitas por resolver, que por mucha atención que presten en la consulta no recuerdan nada al llegar a casa, porque estamos en un colapso mental contínuo.

Que muchas veces te parece estar viviendo una pelicula, que te levantarás y no ha pasado nada, pero te chocas con la realidad al mirarte al espejo.

Que estamos agotad@s aunque lo disfracemos de rimel y sonrisas, que nunca pediremos ayuda porque eso nos hará débiles, pero en el fondo la necesitamos.

Que hemos perdido la noción del tiempo, y solo pensamos en llegar a la meta, de finalizar los tratamientos, y recuperar poco a poco nuestra vida, aunque nuca volvera a ser igual.

Recordad, que por mucho que tiñamos el cáncer de todos los colores, nunca jamas será rosa.

Seamos personas, con sentimientos y empáticas, tratemos el cáncer con cariño y respeto, tanto profesionales como allegados, y recordemos que tal vez mañana te puede tocar a tí.

Así que trata a la persona que tienes delante como te gustaría que te trataran.

Humaniza y Empatiza.

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