#salvemoslasmamas

A raíz de mi experiencia, y loca pero acertada toma de decisiones, muchas amigas y conocidas han acudido a preguntarme qué hacer en la misma situación.

Lo primero que les recuerdo es que no todos los tumores son iguales y los tratamientos no siempre son los mismos, cada una tenemos nuestras características, pero lo que sí que tenemos en común es que queremos salvar nuestras mamas, #tikitiki

Es una decisión difícil de tomar, sobre todo porque es una de las primeras consultas, todavía estas en la nube de “esto no me está pasando a mí”, y nuestro cerebro no piensa con frialdad, lo único que quieres es que te quiten el problema y termine la pesadilla, pero debemos pensar también a largo plazo.

Para esto es recomendable hablar con un psicólogo, que muchas veces ni se nos dá la opción o simplemente no nos damos cuenta de ello. Están sobre todo para escuchar nuestros miedos y ayudarnos a ver las cosas con un poquito más de claridad.
A mí me gustaría que también formaran parte del comité responsable de tomar la decisión del tratamiento y pudieran hablar por nosotr@s, ya que no podemos estar presentes.

Una mama no es solamente un “cacho de carne” que asoma por un escote. Es mucho más.
Es una glándula que tiene su sensibilidad, para muchas cosas. Es un signo de identidad de las mujeres, diferentes todas pero características de cada una de nosotras.
Salvar una mama, no es solamente salvar los sujetadores y los vestidos ajustados, es salvarnos a nosotras mismas, nuestra integridad psicológica, nuestra autoestima, y vernos y sentirnos bien.

Cómo ya he dicho, cada caso es diferente, pero antes de adentrarnos en el mundo de la mastectomía, debemos analizar cada paciente que tenemos delante, como paciente y como persona, y también escucharnos a nosotras mismas y valorar qué queremos y cuales son las distintas soluciones.

En otras ocasiones no queda más remedio que extirparla, pero aquí también queremos salvarla.
Y aquí voy a meterme en un terreno pantanoso.

Ya es bastante duro perder el pelo y pasar por un duro tratamiento de miles de efectos secundarios, que además perdemos una mama, o las dos.

Aquí hago llamamiento a todos los especialistas. Deberíamos tener la opción de hacer una reconstrucción inmediata, en el mismo quirófano. Recuperarnos de la anestesia y vernos medianamente bien, sin tener que volver a pasar años después por una nueva y dolorosa cirugía, y sin que eso nos atormente.

Hacednos más llevadera esta dura enfermedad, cread nuevos protocolos. Salvad también nuestra salud mental, y sobre todo #salvemoslasmamas

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Un comentario

  1. Tienes mucha razón. Los protocolos tienen que mejorar. Deberíamos tener acceso a un psicólogo especializado tan pronto tenemos el diagnóstico. Y si existe la posibilidad razonable de salvar la/s mama/s, así debería hacerse y, si no, reconstrucción inmediata… pero claro… si las cosas están tan mal para temas de vida o muerte, imagínate para temas que no comprometen la vida. Creo que a la larga se harán más reconstrucciones inmediatas, pero porque resultará rentable hacerlo así. Mientras tanto… suerte y ánimo para todas las que pasan por este trago.

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