Área Quirúrgica

Algo que me encanta de mi profesión es el área quirúrgica.

Cuando otros compañeros me preguntan qué me gusta más, si la radiología o la radioterapia, nunca lo tengo claro, porque me encanta tanto un servicio como otro.

Pero si pudiera elegir un sitio en concreto me quedaría, sin duda, en un quirófano.

Muchos viernes solía pasarlo en el Bloque Quirúrgico F. A partir de las 9 de la mañana y casi hasta terminar el turno lo pasamos poniendo reservorios.

Un reservorio es como un “tapón”, como las botellas de refrescos, para que nos entendamos mejor, con una superficie de silicona por donde se administra cualquier tipo de medicamento, quimioterapias, y también para extracción de muestras de sangre. Y va conectado a un catéter que desembocará en una vena de  calibre grueso.

Llaman a mi control pidiendo un técnico, cojo  mi delantal de plomo y protector tiroideo y me voy al quirófano. Me llevo mis protecciones del servicio de rayos porque muchas veces en el quirófano no hay para todos.
Al entrar al área quirúrgica hay que “disfrazarse” con uniformes especiales para estar allí y contaminar lo menos posible; calzas en los pies o zuecos que hay en unas estanterías para que los cambies y no pases con los tuyos, una mascarilla para no reconocernos luego por los pasillos, y gorrito para que no se nos caigan los pelos en ninguna parte.

Me dirijo al quirófano del que me han llamado, preparamos con un plástico esteril mi arco, que lo usamos para ver por rayos X que ponemos el reservorio en el lugar adecuado, más o menos debajo de la clavícula, habitualmente en el lado derecho, una vez puesto comprobamos que funciona correctamente.

El paciente está despierto en todo momento, solo se usa anestesia local para ponerlo, así que el equipo quirúrgico solemos entablar conversación y el tiempo pasa rápido.

El quirófano es como una pequeña familia, es el mismo equipo en distintos turnos, celadores, auxiliares, enfermer@s, cirujan@s, anestesistas…y los infiltrados, los técnicos de radiología, que vamos rotando, acudimos al quirófano que se nos necesita.

Aún así los pacientes lo vemos todo nuevo, no sabemos muy bien donde vamos. Es un lugar muy desconocido, todos saben donde está o casi todos, pero no sabemos que pasa dentro, parece que si pasas allí te desintegras.

Pero…¿Qué pasa cuando eres tú el que está tumbado en la camilla? ¿Expuesto a ese arco estéril y conversando con el personal….?

Llega mi primer día de tratamiento de quimioterapia, y cómo va a ser un tratamiento muy largo decidimos poner un reservorio para no dañar tanto las venas. Dicen que es para “ahorrarte pinchazos”, pero te los llevas igual. No pinchan venas pero pinchan reservorios, lo bueno es que aciertan siempre y no se vuelven locos buscando venas escurridizas.

Me cambio de ropa, y me pongo un pijama precioso, una vez más con el culo al aire, unas calcitas ideales para los pies y un gorro en la cabeza. Hasta aquí todo en orden, igual que cuando vengo de uniforme.

Viene el anestesista que me pondrá el reservorio a explicarme cómo funciona, como marca el protocolo, mi cara le resulta familiar porque nos hemos visto muchas veces, y aunque me cuenta cosas que me sé de memoria y hago casi todas las semanas, me parece surrealista. Prefiero no pensar y escuchar atentamente a lo que me dice, porque sino me dan ganas de levantarme y echar a correr lo más lejos posible.

No me he enterado de nada de lo que me ha dicho.

Paso al quirófano correspondiente, y ahí están mis compañeros de los viernes, y mi compañera de radiología, y aunque parezca una situación complicada para mí yo creo que es mucho peor para los compañeros, porque yo más o menos gestiono mi situación, pero los compañeros no saben cómo actuar para que no te sientas incomodo.

Me tumbo en la fría camilla, me esterilizan entera y me dejan un huequito para que pueda hablar. Me dieron la opción de escuchar música y elegirla, así podría estar distraída un rato, y pedí el ultimo concierto al que fui antes de todo esto. También charlamos un ratito porque con la música me vengo arriba y me dan ganas de bailar.

Cuando me quise dar cuenta ya habían terminado, y podía lucir una nueva cicatriz de mis múltiples batallas.

Antes de volver a oncología para poner mi primer ciclo de un laaaargo tratamiento, pasamos por radiología para comprobar con una “placa” de Tórax que estaba todo bien.

Y a pesar de toda esta experiencia me sigue pareciendo apasionante trabajar en el área quirúrgica, y quién sabe si en las vueltas que da la vida puedo volver a caer por allí.

 

Quiero agradecer a todos mis compañeros de radiología y quirófano por hacer que las cosas sean más fáciles, por explicar las cosas una y otra vez, aunque sepan que ya conoces como funciona, porque hay momentos que se te olvida todo y no sabes si la bata va abierta por delante o por detrás.

 

 

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Un comentario

  1. Colega es una sensacion rara extraña la de estar del lado del paciente cuando pasamos tantas veces por el area quirurgica u otras del hospital siendo tecnicos y no es sencillo, a mi me paso 2 veces de ir a parar a hospitales por accidentes en bici,uno haciendo montainbike en descenso de un camino de montaña, termine en ambulancia y en un hospi qu epor fortuna no era donde trabajaba yo para evitar las bromas la segunda si fue yendo al hospi donde trabajaba a tomar mi turno,termine luego de que un auto me envistiera en ambulancia y en la guardia con mis compañeros y saliendo con un tutor para inmovilizar 30 dias mi rodilla y un hermoso baston para poder caminar aunque fuere lo minimo indispensable, pasaron años un regreso ami pais de origen y un fallo en mi corazon termino conmigo entrando en la guardia del hospi de mi ciudad donde trabaje un tiempo ad honorem y siendo atendido por mis ex compañeros de turno del domingo los que por la gravedad del cuadro decidieron estabilizarme y enviarme a otro hospital mucho mas grande a 100 kilomentros de casa, alli pase por la terapia intensiva por la intermediapor la sala de hemodinamia para hacerme un estudio y una angiografia ,por ecografia para hacerme un doppler coronario y finalmente por el quirofano tan amado para hacerme una angioplastia,pensaban hacer mas cosas pero decidieron dejarme con un stent gigante y esperar, si llegase a ser necesario (esperan que no) otros 4 me esperarian a futuro y ahora laboratorios para control y este año otra ecocardio a ver que tal va todo.

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